jueves, 25 de agosto de 2016



   
   Un ligero paseo por mis ancestros paternos

Estaba el viernes pasado leyendo el diario del día 27 de mayo, pero de 1812, y no un diario cualquiera sino el oficial del Rei Jose I, es decir, la Gazeta de Madrid, y me topé con el relato de la “heroica” acción llevada a cabo por uno de mis antepasados, mi trastatarabuelo Antonio Vicente Torralbo. Por entonces era el Corregidor de Priego, señal de la buena consideración que de él tenía “Pepe Botella”. Hasta le había nombrado Caballero de la Real Orden de España por Decreto de 12 de marzo de ese mismo año.



No es de extrañar el tono de exaltación con que en la Gazeta se cuenta lo sucedido el día 5 de mayo que en resumen fue lo siguiente:

Llega a oídos de mi cuarto abuelo que por el cerro del Calvario hay "un destacamento considerable de insurgentes”. Sale disfrazado (no se explica cómo) y comprueba que es cierto. Así que  ¿Qué hace? Se encierra en el castillo con toda la tropa. Los “bandidos” se esparcen por la ciudad, cometiendo toda clase de excesos. Cuando le llega información de que la casa del obispo esta siendo robada, esto ya le exaspera, contagia su ardor guerrero a 16 guardias cívicos y sale con ellos de la fortaleza para desalojar a los de la partida. Estos, al enterarse de ello, a pesar de ser más numerosos, huyen despavoridos a las montañas.

Tal descomunal hazaña tiene guasa; más bien los hechos debieron de tener otro cariz más amigable, que no narra la Gazeta.


Me imagino que en el Calvario se encontraron el Corregidor y el jefe de los patriotas, y lo que le dijo sería más o menos de este tenor:
“Bien, como siempre, nosotros nos encerraremos en el castillo, entretanto os dais una vuelta por el pueblo, disfrutáis de estar un rato con vuestras familias y amigos, y cogéis todo lo que necesitéis. Al caer el sol, saldremos toda la tropa con el estruendo habitual, para daros tiempo a que huyáis despavoridos”.

Libres ya de los franceses, a los pocos meses, en octubre, todos juntos y, al grito de “viva la Pepa”, participaron en los grandes festejos que tuvieron lugar en Priego en honor de la Constitución de Cádiz.

Y en los años siguientes Antonio Vicente Torralbo siguió participando en la gestión municipal como si tal cosa, Gran amigo y consuegro  suyo era mi otro cuarto abuelo, el escribano Francisco Ceballos Heredia.  De su matrimonio con  Mº Carmen Morales nació mi tercer abuelo Antonio Ceballos Morales. 
Éste se casó con una hija del famoso Corregidor, Francisca Mª Torralbo de Burgos Ojeda, y de tal pareja nació mi bisabuelo, Antonio Ceballos Torralbo. Este se enamoró de mi bisabuela y se unieron tanto que tuvieron cuatro hijos y éstos fueron considerados naturales durante casi treinta años, pues no fueron legitimados hasta que se casaron, cosa que por fin pudieron hacer el 8 de julio de 1891, un poco antes de la boda de mi abuelo Jose María Carlos Ceballos Hoyos. Parece que a mis tatarabuelos no les gustaba la unión  de mi bisabuelo  con su mujer, María Josfa Hoyos y Tomé. ¡Qué cosas! Quizás la consideraban de un nivel social inferior o inadecuado, por ser hija de un aguardentero y de una forastera (era de Pamplona) con apellidos habituales entre gitanos.
Llama la atención que en un pueblo tan conservador y plagado de iglesias y cofradías, mis bisabuelos se atrevieran a llevar públicamente su relación y pudieran educar a mi abuelo Carlos y a mis tio abuelos Eduardo. Arcadio y Presentación, sin que la condición de hijos naturales les perjudicara socialmente.
Hicieron más caso al amor que a las conveniencias. Ole por ellos.

lunes, 22 de agosto de 2016

José Gerónimo Moreno, un hacendado
dos veces bien casado.

Cuando Atilano Casado en 1903, tras el fallecimiento de su suegra, toma a su cargo la administración de la ingente fortuna de su esposa, aún menor de edad, lo que pasa a sus manos es el capital acumulado por su suegro, José Gerónimo Moreno y Molina.

José Gerónimo Moreno y Molina había nacido en Almagro, pero arraigó en Alcalá, donde, a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, pasó, de ser comerciante ferretero, a poseer una de las mayores fortunas de la ciudad. No sólo se preocupó por atesorar riquezas, también supo lograr una posición preeminente en la sociedad alcalaína. Justo es reconocer que todo ello pudo conseguirlo con la ayuda de la institución del matrimonio, pues casó dos veces y en ambos casos para emparentar con familias notables tanto en lo económico como en la vida social.

Primer matrimonio

La primera vez que se casa lo hace con Irene Martínez de Aragón y Fernández Gamboa,. una viuda, ya cuarentona, y nueve años mayor que él, que, si bien tenía tres hijos ya adolescentes, poseía una gran virtud, la de andar bien de bienes y pertenecer a una destacada familia de la ciudad de Vitoria,

Los Martínez de Aragón tuvieron una influencia notable en el desarrollo y defensa de los intereses de Vitoria a lo largo del siglo XIX. Su hermano Bruno fue alcalde, teniente diputado general de Álava y diputado del partido liberal en las Cortes en varias legislativas; él fue quien adquirió, para la familia, la Torre de los Mendoza (1) en 1856.
Su otro hermano Domingo, también fue diputado general de Álava y firme defensor de los derechos forales (2).

El hijo de éste, Gabriel Martínez de Aragón y Urbiztondo pasó de monárquico liberal al partido conservador, se opuso a la Dictadura de Primo de Rivera y, a la llegada de la Republica, se afilió al partido de Azaña; fue Consejero de Estado y Fiscal General de la República.

Gabriel Martinez Aragón 

De los siete hijos que tuvo con Ernestina Carrión, hay que destacar a Ramón que padeció las consecuencias de enfrentarse abiertamente con el dictador Primo de Rivera; al aviador José a quien se debe la construcción del aeropuerto de Vitoria; Jesús, quien participó activamente en la guerra al frente de la Brigada Martínez de Aragón y falleció en abril de 1937 en el cerro de las Garabitas, durante la defensa de Madrid;, Alberto, jardinero mayor de Vitoria, asesinado en el centro de la ciudad en 1936; y por último la única hija, Ernestina, colaboradora de Prieto en el exilio. (3)

Aún hoy en Vitoria se mantiene viva la memoria de los Martínez de Aragón. Cada año, desde 1963, la Diputación Foral organiza, el 12 de agosto. en la ermita románica de San Vicentejo que la familia tiene en el Condado de Treviño, una misa por los miembros de dicha familia fallecidos y represaliados. Fue el compromiso que la Diputación asumió a cambio de que los Martínez de Aragón cedieran el uso de la Torre de los Mendoza para un Museo (4).
Después de casi cincuenta años se cerró el mismo por dificultades de accesibilidad y laTorre de los Mendoza volvió a manos de sus propietarios. Pero la misa anual se sigue celebrando (5)
Ermita de la Concepción-San Vicentejo

Además de sus vínculos familiares no se puede pasar por alto que la primera mujer de Gerónimo Moreno, nuestra Irene, reunía tambien el mérito, económico y social, de haber sido la esposa de Jose Maria Zabala y Garaizabal. Se casaron en 1851, ella a la edad de 30 años, y él con los 56 cumplidos, 25 más que ella.

Eran varios los Zabala que por entonces vivían en Alcalá, donde llevaban bastante tiempo y destacaban por su poderío económico. Su hermano Mateo ocupaba el séptimo lugar en la lista de los mayores contribuyentes del año 1850., lo que no está nada mal. También tuvo una actuación destacada en la puesta en marcha de la Sociedad de Condueños. creada en 1950 para la conservación de los edificios que fueron Universidad, en la que invirtió 2.000 reales para la adquisición de 20 láminas o participaciones.(6). Y Francisca Zabala, que tampoco debía estar escasa de dineros, suscribió también láminas de esta Sociedad. Invirtió 1.500 reales, por lo que le correspondieron 15 títulos (7)

El matrimonio Zabala-Martínez de Aragón tuvo tres hijos, todos nacidos en Alcalá de Henares: Jose María, en 1853; Clara, en 1855; y Félix, en 1857. Cuando fallece el marido en el año 1861, los niños son muy pequeños todavía. Para entonces tampoco vivía ya su cuñado Mateo. No es de extrañar que a Irene le conviniera la experiencia mercantil y el consuelo del joven ferretero.

Gerónimo e Irene se casaron en 1864. Si bien no tuvieron hijos comunes, el comportamiento de Gerónimo con los tres de ella debió ser del agrado de la madre, puesto que en su testamento dispuso que su marido fuera albacea y curador de sus hijos. Irene murió en esta ciudad el 7 de junio de 1876. Sus hijos habían quedado con los riñones bien cubiertos, gracias a las herencias de su padre, de su tio Mateo y de ella misma. José María y Félix obtuvieron su licenciatura de Derecho en la Universidad Central. Y Clara se casó el 9 de junio de 1878 con su primo Gabriel de Echanove y Martínez de Aragón.

Durante los 12 años que duró este matrimonio Gerónimo movió bien los dineros propios y los de su mujer. Su actividad comercial se amplió con la de prestamista y la inversión en fincas agrícolas y urbanas. Entre éstas. la casa de la calle de Libreros, vulgo Colegio de los Verdes, esquina a calle Ancha y callejón de Beatas. Entre aquellas. hay que destacar la compra de la Esgaravita. El lector que haya llegado hasta aquí me perdonará una disgresión en este punto.

La compra de la finca de La Esgaravita es la mayor inversión que hace desde su boda con Irene y en ella demuestra su habitual habilidad para aprovechar las ocasiones y sacar el mejor provecho pues la consigue a mitad del precio inicial. En junio de 1868 había muerto su anterior propietario, el Marqués de Morante, Joaquín Gómez de la Cortina, dejándola en usufructo a tres amigos. pero con una finalidad determinada, que los rendimientos se distribuyeran a los pobres de la zona de Bedoya, Salarzón y Cosgaya, lugares de la Liébana en Cantabria, de donde procedían sus antepasados.

Pero como “la finca es de dificil manejo y más ahora con el Canal del Henares” les autorizaba a venderla y que se atendiera al fin propuesto con los réditos del capital. Los amigos legatarios, aunque podían venderla sin ningún trámite, decidieron sacarla a pública subasta en busca del mejor precio. El arquitecto valoró la finca en 126.854 escudos o 1.268.540 reales (317.125 pesetas) y a ese precio salió a subasta, sin que en ninguna de las dos celebradas hubiera comprador.

Y entonces aparece nuestro Gerónimo Moreno y logra que le vendan la finca por casi la mitad, por 64.000 escudos, es decir, 640.000 reales. En el momento de la firma el 21 de junio de 1869, entregó 240.000 reales y los 400.000 restantes se pagaron en un plazo de cuatro años con el 6% de interés, quedando entre tanto hipotecada la finca. Los pobres de Bedoya se han estado beneficiando de este dinero,hasta época no muy lejana, a través de la Obra Pia que se constituyó con estos fondos,; dinero procedente de los bienes propios de la mujer, como lo prueba que, al fallecer Irene, las tres cuartas partes de la Esgaravita pasaron a manos de sus tres hijos.

Segunda Boda

No le debía gustar la soledad a nuestro hacendado. Ya metido en los cincuenta años decide volver a casarse, en este caso para entrar a formar parte de una saga familiar bien vista en Alcalá, los Azaña.

Apenas iniciado el año 1880 contrae matrimonio con Concepción Azaña Garrido, hija de Quintin Azaña y nieta de Esteban, escribano y secretario municipal al principio del siglo XIX. Para ayudar a situarla entre todos los Azaña, diremos que era prima hermana de Esteban Azaña Catarineu, el padre de Manuel Azaña. Había nacido en Cañete, provincia de Cuenca, mientras su padre ejercía allí de promotor fiscal (9), por lo que en la fecha de la boda Concepción arrastraba ya sus maduros treinta y cinco años de soltería.

Poco tiempo después de la boda compra la casa.palacio, que en la Plazuela de Santiago había sido mansión de los Marqueses de Morante. En esta operación demostró una vez más su habilidad para comprar en el momento más oportuno y al mejor precio. En aquellos días este palacio era propiedad de Abelardo de Castro, editor propietario de La Ilustración Americana y Española, entre otras publicaciones; cuatro años antes había pagado por ella 60,500 pesetas, pero esta casa recreo dejó de interesarle al fallecer su esposa y la puso a la venta. El 22 de enero de 1881 Gerónimo Moreno se la compra por 41.250 pesetas (Don Abelardo perdió casi 20.000 pesetas).


El matrimonio Moreno Azaña deja su vivienda de la Calle Mayor, número 2, y fija su residencia en esta mansión. Durante muchos años este palacio ha sido conocido en Alcalá como la Casa Moreno. Allí nació en 1883 su hija Antonia (10), único descendiente que les sobrevivió, pues otros hijos que tuvieron murieron muy pequeños.

Entre las inversiones de José Gerónimo Moreno por aquellos años, hay dos que merecen señalarse, la primera en la Sociedad Constructora del Salón Cervantes, y la segunda en la edificación del Circulo de Contribuyentes.

Fue uno de los catorce alcalaínos que, el 25 de agosto de 1888 y mediante la aportación de mil ciento catorce pesetas con sesenta céntimos cada uno (1.114,60), formalizaron la escritura de compra del solar segregado del antiguo Convento de Capuchinos destinado a construir el teatro Salón Cevantes.
Circulo de Contribuyentes

El día 24 de agosto de 1893 la Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad celebró, con un vino de honor, la terminación del edificio que había construido para uso del Circulo de Contribuyentes. Esta obra fue posible gracias a la financiación del señor Moreno Molina. Dió un préstamo a la Sociedad de Condueños de 40.000 pesetas a devolver en la forma pactada más intereses; en garantía se hipotecaron las siguientes casas de la Plaza de Cervantes, la nº 9 esquina a calle Bedel, la nº 11 ,la del Circulo y la nº 13 ,donde luego se construiría el Horel Cervantes (precisamente las tres que aparecen en la foto).

José Gerónimo Moreno y Molina falleció en nuestra ciudad el 21 de julio de 1898. Al adjudicar su herencia se evaluaron todos sus bienes y derechos en un millón ciento dieciocho mil seiscientas dos pesetas con veinticinco céntimos (1.118.602,25 ptas.).En ese momento la deuda pendiente de la Sociedad de Condueños era de 40,032 pesetas

Su esposa Doña Concepción Azaña y Garrido murió el 2 de abril de 1902 en el nº 1 de la Travesia de San Mateo de Madrid, donde residía accidentalmente. La hija de ambos. Antonia, pasó a ser la poseedora de toda la fortuna (en ese momento la deuda de la Sociedad de Conduelos ya es sólo de 17.792 pesetas). El 16 de septiembre de 1903 se protocoliza la testamentaría de su madre, en cuyo acto, dado que ella tiene 20 años y aún es menor de edad, le asiste para completar su capacidad su esposo Miguel Atilano Casado y Moreno, de 26 años de edad. Y ya desde entonces será el esposo de la heredera, Miguel Atilano, quien maneje todo.
De este último han quedado recuerdos en la ciudad, De Gerónimo Moreno  nunca más se supo. 


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(1).-La torre de Mendoza es un torreón fortificado cercano a Vitoria. Fue construido por Iñigo López de Mendoza en el siglo XIII y la propiedad fue mantenida por los Duques del Infantado hasta 1856, en que se lo vendieron a Bruno Martínez de Aragón y Fernández Gamboa

(2).- Su mujer, con la que se casó en noviembre de 1854, fue Pilar de Urbiztondo y Eguía. Era hija del general Urbiztondo, quien murió el 25 de abril de 1857 en un incidente de palacio. El rey consorte Francisco de Asís, acompañado por su ayudante el general Urbiztondo, pretendió entrar en las habitaciones de su esposa, Isabel II, pero en la antecámara el General Narváez y su ayudante Joaquín Osorio, marqués de los Arenales, se lo impidieron. Salieron a relucir los sables y cayeron muertos el general y el marqués.
(Me ha resultado curioso que la muerte de ambos afectara a personas que tuvieron cierta relación con Alcalá. La hija del general era cuñada de Irene Martinez de Aragón, entonces residente en nuestra ciudad Y la mujer de Joaquín Pérez Osorio se casó de segundas nupcias con el segundo Marqués de Morante en cuya casa-palacio de Alcalá pasó algunas temporadas).

(3).- Con el titulo de “Martinez de Aragón. Una familia para una ciudad” Untzizu Iratxe Etayo Rivas tiene realizada una tesina en la que hace un estudio completo de esta familia. Un resúmen se publicó en Euskonews 617 de 16/23 de marzo de 2012, de donde procede parte de la información que he dado. No he conseguido saber si está publicada, Sería interesante poder leerla.

(4).- Puede verse “Agirre reinindica la memoria histórica de los Martinez de Aragón” en El Correo.com de 13 de agosto de 2007.

(5).- De Araba,eus. Agenda dia 12 de agosto de 2016
San Vicentejo: Misa en recuerdo de los fallecidos de la familia Martinez de Aragón.
12 horas en San Vicentejo, Ermita de la Concepción.
Asistente: Igone Martinez de Luna, Diputada Foral de Euskera, Cultura y Deportes

(6).-Las láminas que le correspondieron eran las numeradas del 127 al 146 inclusive. Tras su muerte las heredaron sus sobrinos, los hijos de su hermano José María y de Irene, quienes en 1862 hicieron constar sus derechos, adjudicándose las láminas del 127 al 133 a Jose María, las del 134 al 139 a Félix y las del 140 al 146 a Clara de Zabalza. Desde entonces no ha habido cambios en los libros de la Sociedad. Sus herederos tienen ahí unos títulos que podría interesarles reclamar, no por su valor crematístico que no lo tienen, sino por razones más sentimentales. Eso corresponde decidir a los Echanove Orbea, Lorente, Nardiz o Zabala, o cualquier otro de sus sucesores vivos.

(7).- Le adjudicaron las láminas numeradas del 202 al 216. En 1889 su heredera Josefa Urrutia y Zabala hizo inscribir a su nombre estos tiíulos en los libros de la Sociedad. Quizás pueda apetecer a los herederos de Santiago Pierrard y Urrutia o a los Muguiro Pierrard hacer valer sus derechos y mantener el recuerdo de sus antepasados.

(8).- Los periodistas de entonces aventuraron , al poco de morir el Marqués, que había dejado la finca para los pobres de Alcalá. Craso error, los de aquí mi lo olieron.

(9),. Fue de los últimos estudiantes en licenciarse en Derecho por la Universidad de Alcalá, en 1832. En su época de estudiante fue uno de los participantes en los tumultos de San Felipe Neri. Su vida profesional  como fiscal y juez la desarrolló en diversos lugares hasta 1872 en que falleció.

(10).- Recibió el nombre de Antonia por ser el nombre de la hermana de su madre. Por el gran afecto que la tenía, en su testamento la dejó dos casas y buenas, la de la calle Libreros, nº 35 que da vuelta a la calle Nebrija en la que tiene puerta de salida por el jardín, y la casa contígua por la espalda a la anterior, que es la número 2 de la calle Nebrija, en plena propiedad pudiendo disponer libremente, pero si a su fallecimiento no hubiera dispuesto por acto inter vivos, recaería en el hijo de aquella y sobrino de la testadora Don Angel Arancón y Azaña con la condición expresa de no poder enajenarlas ni gravarlas hasta cumplir los 30 años, recayendo si falleciera antes en su padre Don Ángel Arancón y Fernández mientras viva, más si llegare a ocurrir todo el orden de transmisiones, al fallecimiento de Don Ángel Arancón Fernández, volverían las casas legadas a su hija, es decir, a Antonia Moreno Azaña.






sábado, 6 de julio de 2013

"La Cruz de las Mujeres", un romance de Heliodoro Ceballos Velasco

El pasado día 3, de acuerdo con el santoral católico, “fue mi santo”. Así se decía antes. El santo al que mis padres me ataron por vida, San Heliodoro, es de los más antiguos; anacoreta, estudioso, caritativo, claro está, y ,cómo no, obispo. En fin un modelo de los que entonces se llevaban.

Era también el santo de mi padre, Heliodoro Ceballos Velasco
El poeta, en
 su juventud
Estaba yo releyendo, en su recuerdo, algunos de sus poemas, cuando me he encontrado con la sorpresa de ver publicado en el quincenario Adarve (1) de Priego de Córdoba, la ciudad en que él nació, el romance titulado “La Cruz de las Mujeres”.

Con motivo de esta fecha significativa pensaba publicar otros versos, pero prefiero hoy dar a conocer aquí “la cruz de las mujeres” por ser uno de los últimos poemas que compuso.

El romance se basa en el trágico suceso , ocurrido en Priego de Córdoba, en el que dos mujeres mutuamente se dieron muerte, por amor a un mismo joven, y en cuyo recuerdo aún subsiste una sencilla cruz en el lugar en que, según la tradición, ocurrió el luctuoso hecho. 
Fue escrito en 1945 , para atender la petición de Juan Soca de que le enviara algunos versos, que serían incluidos en una antología (2) de poetas inéditos, que estaba preparando la editorial Gráficas Flora , y cuya coordinación él llevaba.



El romance tal como se publicó en el libro decía así:

La Cruz de las Mujeres

Entre verdes olivares
y en monte cercano a Priego
con su trágica leyenda
se yergue una cruz de yeso.
Manos piadosas encienden
diariamente el recuerdo
de dos tiernos corazones
que de amores se prendieron
en las redes del hechizo
de un mocito pinturero.
¡Es la cruz de las mujeres!
Historia de amor y celos.
Sendas navajas que, ansiosas,
en carne moza se hundieron
...
Era Rosa una morena
rival del sol y del fuego,
y era Consuelo una rubia
con ojos color de cielo,
tan blanca como un suspiro,
tan limpia como un lucero.
¡Y la rubia y la morena
eran orgullo de Priego!
Como alegres mariposas,
sus corazones ingenuos
por un apuesto galán
al unísono latieron
y en la pira del Amor
sus almas se derritieron.
Era el galán un buen mozo,
alegre y dicharachero.
Veinte abriles en sus ojos
y anillos mil en el pelo.
Simpaticón y gallardo
y, cual don Juan, mujeriego.
...
Entre verdes olivares
y en monte cercano a Priego,
retozón y cantarino,
corre alegre un arroyuelo,
que a las mujeres servía
de círculo y lavadero.
Quiso el Destino, señor
de lo malo y de lo bueno
que en aquella tarde azul
del azulado febrero
dejasen solas lavando
a la Rosa y la Consuelo.
Mientras lavaban calladas
¿que fatales pensamientos
cruzaban, huracanados,
por aquellos dos cerebros?
¡Pobres niñas caminantes
por amor hacia el infierno!
Indiferente, la tarde
lanzaba su adiós postrero,
y la noche, cautamente,
iba extendiendo sus velos.
En silencio, las muchachas
sus lindos cuerpos irguieron
y en sus ojos ¡tan hermosos!
brotaron odios y anhelos.
En sus diestras, bravamente,
las navajas relucieron..
y las linfas cristalinas
del cantarino arroyuelo
en sus encajes de plata
llevaron, como un trofeo,
la sangre tibia y ardiente
de dos que mueren de celos
...
Caminante, enamorado
de lo trágico y lo bello,
si vas por la carretera
que de Cabra llega a Priego,
no soslaye tu mirada
esa humilde cruz de yeso.
¡Que es la Cruz de las Mujeres!
Historia de amor y celos.
Dos navajas que brillaron
y en sangre moza se hundieron.
Heliodoro Ceballos Velasco
Alcalá de Henares 1945
........

Pero el texto original manuscrito, encontrado entre los papeles de mi padre, no coincide plenamente con el publicado. Puede ser interesante comparar ambos textos y enjuiciar el mayor o menor acierto en las correcciones o supresiones que llevó a cabo antes de la publicación. A continuación reproduzco el original, utilizando letras cursivas en aquellos versos que sufrieron variación, para facilitar el cotejo:



      Entre verdes olivares,
      y en monte cercano a Priego
      con su trágica leyenda
      existe una cruz de yeso
      Manos piadosas encienden
      diariamente el recuerdo
      de dos tiernos corazones
      que de amores se prendieron
      en el hechizo gitano
      de un mocito pinturero.
      ¡Es la Cruz de las Mujeres!
      ¡Historia de amor y celos!
      Dos navajas que brillaron
      y en carne moza se hundieron.

       Era Rosa una morena
       envidia del sol y el fuego,
       mar encrespado y oscuro
       era su mata de pelo
       que orgullosa, acariciaba
       su espalda de terciopelo;
       y sus ojos soñadores
       con endiablados reflejos
       como puñales de amor
       se clavaban en el pecho.

       Y era Consuelo una rubia
       con ojos color de cielo,
       tan blanca como un suspiro,
       tan limpia como un lucero.
       ¡Espumita de los ríos
       que en su alegre burbujeo
       llenaba los corazones
      de embriagadores deseos!

       Eran vecinas y amigas
       y nunca roce tuvieron.
       La rubita y la morena
       eran orgullo de Priego.
       pero el Destino, Señor
       de lo malo y de lo bueno,
       trocó la amistad sincera
       en intranquilos recelos.
       Fue la causa un mozalbete
       alegre y dicharachero,
       veinte abriles en sus ojos
       y anillos mil en el pelo.
       Simpático, enamorado,
       algo flamenco y parlero.
       Valiente como un Don Juan
       y cual don Juan mujeriego.

       Como tiernas mariposas
        sus corazones ingenuos
        por el apuesto galán
        al unísono latieron
        y en la pira del querer
        sus almas se derritieron.
      ¿A cuál él preferiría?
      ¿Cuál lograría su anhelo?
      ¿Tal vez Rosa la morena?
      ¿Tal vez la rubia Consuelo?
        Enigmáticas respuestas
        que en su peligroso juego
        el mocito iba dejando
        que las resolviera el tiempo,
        y orgulloso de su suerte
        con maña y refinamiento
        cada hora, cada día,
        iba, cobarde, tejiendo.

Entre verdes olivares
y en monte cercano a Priego,
retozón y cantarino,
corre alegre un arroyuelo,
que a las mujeres servía
de círculo y lavadero.
Quiso la suerte que rige
todo lo malo y lo bueno
que en aquella tarde azul
del azulado febrero
dejasen solas lavando
a la Rosa y la Consuelo.
Mientras lavaban calladas
¿qué fatales pensamientos
cruzaban, huracanados,
por aquellos dos cerebros?
¡Pobres niñas caminantes
por amor hacia el infierno!
Indiferente, la tarde
lanzaba su adiós postrero,
y la noche, cautamente,
iba extendiendo sus velos.
En silencio, las muchachas
sus lindos cuerpos irguieron
y en sus ojos ¡tan hermosos!
rayos de odio nacieron.
En sus diestras, bravamente,
las navajas relucieron..
y las linfas cristalinas
del cantarino arroyuelo
en sus encajes de plata
llevaron, como un trofeo,
la sangre tibia y ardiente
de dos que mueren de celos
...
Caminante, enamorado
de lo trágico y lo bello,
si vas por la carretera
que de Cabra llega a Priego,
no soslaye tu mirada
esa humilde cruz de yeso.
¡Que es la Cruz de las Mujeres!
Historia de amor y celos.
Dos navajas que brillaron
y en sangre moza se hundieron.


(1).- “Un romance y un relato sobre un mismo hecho. La cruz de las mujeres” , por Enrique Alcalá Ortiz, en “Adarve” Quincenario independiente. Priego de Córdoba. 1 de julio de 2013



(2).- “Más de 100 poetas inéditos. (Antología Española)”. 1946. Gráficas Flora. Cabra (Córdoba), Página 48 y ss.

lunes, 24 de junio de 2013

En memoria del Marques de Morante: ¿ Cómo era él?


Bien seguro estoy que no hay quien crea que llevo marcada en mi corazón, o donde se guarden los sentimientos más vividos, la fecha de la muerte de ese Marqués. De tanto hurgar en la vida de un personaje es cierto que se le toma cierto cariño, pero no lo suficiente para llorar su desaparición, máxime teniendo en cuenta que han pasado muchos años. Demasiados incluso para un muerto famoso.

Si se trae a colación la fecha de un fallecimiento, o es simplemente la excusa de quien lo hace, para dar publicidad a lo que tiene escrito sobre el difunto, o responde a un verdadero sentir de quien le tuvo afecto o por lo menos le quedó agradecido.

De estos últimos hay pocos y casi siempre de corta duración. En el caso de nuestro Marqués se dio una notable excepción. Éste dejó en su testamento la propiedad de dos casas, una en la calle Carretas, 35, y otra anexa a la misma con entrada por la calle Barcelona, 12, "a Adolfo Chabat y Puysegur a quien he criado y educado desde niño, por el cariño que le profeso". Este legatario, en cada aniversario y mientras vivió, nunca se olvidó de publicar una esquela recordatorio en la prensa del día, con la correspondiente encomienda de misas; obligación que luego heredaron sus hermanas y cumplieron por muchos años (1).

En el primer grupo, el de quienes buscan lectores, me debería incluir yo, si fuera mi intención encauzar al lector a mi blog  http://porlascallesdealcala.blogspot.com.es/2010/11/habiendo-fallecido-en-el-dia-de-ayer-el.html, para que allí leyera lo que en noviembre de 2010  escribí. Pero lo que pretendo es que les interese lo que hoy voy a contarles, que no va a versar sobre la trayectoria famosa del Marqués, sino sobre la persona escondida tras ese título.(2)

¿Cual era el aspecto físico de Joaquín Gómez de la Cortina?. No existe ningún retrato suyo. La única imagen que nos ha llegado pertenece al cuadro familiar, en el que, además de su madre (poco agraciada por cierto) y sus hermanos, vemos un escuálido niño de mirada franca, perdido en los brazos de su padre quien, vestido con sus mejores galas, le muestra un libro abierto.

Vistos desde la perspectiva actual puede aventurarse que esos escuetos trazos -niño, padre y libros- adelantaban aspectos importantes del futuro del Marqués.

Porque en verdad físicamente, una vez adulto, apenas se diferenció del niño aquel. Quienes le conocieron le describen "de pequeña estatura, de piel morena, muy delgado, con pómulos pronunciados y ojos muy vivos".

Por otra parte la vinculación, admiración y adoración hacia su padre llegó a ser casi patológica. Tras su fallecimiento conservó su corazón en una vasija de plata, que mandó que, a su muerte, se pusiera en su propio féretro. También fue noticia destacada el sarcófago de bronce que hizo construir para la sepultura de su padre (3).

Por último el amor a los libros fue algo consustancial a la vida del Marqués, demostrado no sólo por sus estudios y los grados universitarios obtenidos, sino sobre todo por la famosa y fabulosa biblioteca a cuya formación dedicó gran parte de su tiempo y de sus caudales.

Si volvemos al cuadro y observamos el conjunto vemos que estamos ante una familia de ricos hacendados mejicanos. En ese ambiente de niño rico y mimado, se formó la personalidad de nuestro Marqués, quien muchas veces en su vida dejará constancia de su sentimiento de superioridad y de su condición de acaudalado.

En su testamento ha quedado una muestra de paternalismo y al mismo tiempo del bajo concepto en que a veces tenía de los inferiores. Al disponer el legado de una renta vitalicia, "por la mucha lealtad y cariño con que siempre me ha servido en América, en el camino y aqui", a favor de su criado Marcos Vazquez, natural de Tedepango (Mejico), prohibe expresamente su capitalización “porque la experiencia me ha demostrado que los descendientes de la raza americana son poco o nada previsores; al contrario son gastadores y nunca piensan en el futuro”.

En las reuniones que cada tarde solía tener con un pequeño grupo de amigos, única distracción habitual, para discutir en latín sobre temas literarios y filológicos, no soportaba opiniones en contra de las suyas. Acostumbrado a hablar "ex cátedra" y en la seguridad de tener la infalibilidad científica, nunca se daba por vencido.

Su fortuna la gestionaba personalmente, con todo detalle; anotaba todos los días los ingresos y gastos, y controlaba escrupulosamente las facturas. Barbieri cuenta que un día encontró en una nota de la lavandera un error de un céntimo en contra suya, por lo que la reprendió con dureza y la hizo devolverselo; pero seguidamente le dio una gratificación. Fue muy caritativo con los pobres, generoso con los amigos, y siempre estaba dispuesto a colaborar con su dinero en cualquier labor social o de interés general. Eso sí, nunca permitía que alguien se arrogara el mérito de alguna buena obra cuando había sido él el benefactor. A este respecto hubo un episodio muy ilustrativo.

En julio de 1862 se produjo un accidente durante la construcción de la casa del Marqués en la calle Fuencarral, muriendo dos obreros. El aparejador y constructor de la obra publicó en la prensa (4) un párrafo "manifestando ser él, y no el Marqués de Morante, quien abona los jornales a las viudas, compadecido de la desgracia de aquellas infelices ha tenido ese rasgo de generosidad". Ofendido el Marqués le obligó a enviar al periódico una carta rectificativa, que llega a ser humillante (5):

"Señores redactores de La Iberia: Justísimamente indignado el Marqués de Morante por la nota por mi publicada, porque atacaba su nunca desmentida honradez, su caridad y su delicadeza, debo declarar que yo soy el autor de dicho párrafo, que todo él es falso, y que sólo pude ponerlo en un momento de alucinación y vanidad. He pedido perdón al Marqués, y me lo otorgó al momento, con la expresa condición de reparar ante el público la ofensa que le hice"

El carácter del Marqués, malhumorado y susceptible, se agrió aun más con los años por su creciente sordera y su catarro crónico. Lejos de su madre y hermanas desde muy pequeño, careció de afectos familiares, con la salvedad de su devoción paterna. A la hora de hacer testamento dejó muy clara su desvinculación con cualquier familiar: "Excluyo y aparto expresamente a mis hermanos, a mis sobrinos carnales y a todos mis demás parientes, próximos y remotos, de consanguinidad y de afinidad, sin excepción alguna; porque no quiero que tengan ni aún la más ligera e insignificante intervención en mi persona y bienes”

La vida amorosa del Marqués está por descubrir. Probablemente no existió y se amó sólo a sí .mismo, sublimando la líbido con su amor a los libros. Murió soltero. Lo deja claro, de modo rotundo,, en su testamento: "Declaro que soy soltero y que no he tenido ni tengo compromiso alguno, ni celebrado esponsales de futuro, y por consiguiente carezco de descendencia legítima e ilegítima, sin que nadie pueda titularse hijo mio natural".

Las mujeres nunca formaron parte de su vida; jamás mostró interés por el bello sexo e incluso evitaba su presencia. A veces le asalta a uno la duda sobre su posible tendencia homosexual, a la vista de tan exacerbada misoginia, de la desmesurada fijación en la figura de su padre, y sobre todo al ver que los principales beneficiarios de su herencia son dos jóvenes sin vinculo familiar con él.

Barbieri, a quien también llama la atención su despegue de las mujeres, se pregunta si la explicación pudiera estar en algún sentimiento oculto o en algún fracaso en la juventud; pero deja sentado que el Marqués fue un buen seguidor de Epicuro. Su amigo Mesonero Romanos en la Epístola en romance (6) que dirige al Marqués, en contestación a la que él le envió en latín, le imagina divirtiéndose por Bilbao con alguna chavala bonita:

                    "Divierta tus pensamientos
                    el clásico chacolí,
                    o alguna escacha polita
                    de las que andan por ahí
                    con la trenza a la cintura
                    y la toca en lazos mil,
                    capaces por su prosodia
                   vasco-hispano-codorniz
                   de hacer perder los estribos
                   al que triunfó en San Quintín"

Cuando se produjo este cruce de cartas el Marqués estaba en el país vasco, de regreso de su segundo y último viaje a París. No era muy viajero, solo había estado antes en París y Londres en 1842, con motivo de su marcha a Méjico para la partición de la herencia de su padre. Su vida era muy ordenada y regular. Se levantaba antes de la salida del sol, paseaba poco y era raro encontrarle fuera de casa una vez entrada la noche. Nunca iba al teatro ni a ninguna diversión nocturna. A la tarde en reuniones de amigos se organizaban partidas de cartas. El Marques era muy bueno al tresillo y al revesino, y además la suerte solía acompañarle. Si acaso perdía, se enfadaba no por otra cosa que porque no podía admitir que su buena estrella se apagara  lo más mínimo.

Respecto a la alimentación era de gustos sencillos, bebía solo un poco de vino y jamas probaba licores ni tomaba café o té. Tampoco fumaba. Su forma de vestir era también sencilla y nunca se hubiera podido adivinar por su exterior ni su rango ni su riqueza.

El 26 de junio de 1868 sus restos fueron depositados junto a su padre en el sarcófago de bronce que en vida mandó construir, en la iglesia de Salarzón. Allí yace bajo la inscripción que su intimo amigo Victoriano Mariño redactó y que resume con elocuente sencillez la vida del difunto:

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(1).- Todavía el 20 de junio de 1919 podía leerse en el periódico El Sol la siguiente nota social: "Hoy se cumple el 51 aniversario del excelentísimo señor D. Joaquín Gómez de la Cortina, marqués de Morante. Todas las misas que se oelebren hoy en la parroquia de San Sebastián, en el altar de la Virgen de la Blanca, desde las nueve en adelante, serán aplicadas por el alma de dicho señor y por la de Don Adolfo Chabat, que falleció el 13 de diciembre de 1893 ".

(2).- Para esta aproximación personal ha sido de gran ayuda la "Notice biographique sur D.J. Gomez de la Cortina Marquis de Morante, ancien Recteur de l'Université de Madrid, Senateur du Royaume d'Espagne, par M. Fr. Asenjo Barbieri".-París.- Librairie de Firmin Didot Freres, Fils et C. -1879. - Tiene este resume biográfico el valor añadido de haber sido redactado por Barbieri con las informaciones directas de Victoriano Mariño, el mejor amigo del Marqués desde su juventud.

(3).- Hay una descripción detallada en la página 3, del periódico del partido liberal El Clamor Público, de 29 de agosto de 1855, con alabanzas para los artesanos Joaquín Dominguez, y Vidal, herrero y cerrajero, que fueron sus autores. Este Dominguez fue también el costructor de las puertas de la Universidad Central de la calle San Bernardo

(4).- "La Iberia", de 25 de septiembre de 1862, página 3.

(5),. "La Iberia", de 27 de septiembre de 1862, pag. 3

(6).- "Epístola en romance en contestación a otra en latín que me dirigió desde Bilbao mi buen amigo el excelentísimo señor don Joaquín Gómez de la Cortina, Marqués de Morante. Madrid 20 de agosto de 1848", dentro de "Tipos y caracteres: bocetos de cuadros de costumbres (1843 a 1862)" por El Curioso Parlante. Madrid. 1881.